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Informe de sostenibilidad: un instrumento para el diagnóstico y el seguimiento del estado de la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal

 

La intensa presión que la especie humana viene ejerciendo sobre los ecosistemas naturales a lo largo de las últimas décadas manifestada, por ejemplo, a través de la alteración de la composición de la atmósfera, de la sobreexplotación de los recursos, la contaminación o la pérdida de biodiversidad, está provocando alteraciones de gran magnitud sobre los ecosistemas del planeta. Esta presión, que ha aumentado muy en particular desde mediados del siglo XX, ha llevado a algunos autores, como es el caso de Paul Crutzen prestigioso científico laureado con el premio Nobel, a denominar a este periodo de la historia del planeta como el Antropoceno, periodo en el que una sola especie, la humana, ha adquirido por primera vez en la historia de la vida en la Tierra la capacidad de modificar el entorno en el que habita en una magnitud desconocida hasta el momento y sobre una escala espacial global.

 

En el Antropoceno, la gestión de los ecosistemas del planeta y evidentemente de las poblaciones de todas las especies que en ellos habitan, incluyendo las humanas, debe basarse en la definición de una serie de actuaciones que permitan salvaguardar nuestro presente sin comprometer nuestro futuro, es decir, que procuren la sostenibilidad del desarrollo de nuestros territorios. Con esta finalidad, las estructuras de gobierno tanto a escala supranacional, como nacional, regional o local han elaborado estrategias de desarrollo sostenible siguiendo en gran medida las directrices emanadas de la Cumbre de la Tierra de Río de 1992, que serán revisadas y redefinidas en la próxima cumbre Río+20.

 

La definición de cualquier estrategia de desarrollo únicamente tiene sentido y sólo tendrá utilidad si identifica las variables cuantitativas, indicadores, que permitan la verificación del grado de cumplimiento de los objetivos en ella establecidos. Cuantificar el estado de los ecosistemas desde una perspectiva ecológica, económica y social es pues imprescindible para diagnosticar, revisar y, en su caso, reorientar las políticas que inciden de forma directa sobre la sostenibilidad del territorio. Así, tanto la Unión Europea a través de la Agencia Europea del Ambiente, como los propios estados, en España a través del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), elaboran anualmente informes de sostenibilidad con el fin de sistematizar la información sensible y pertinente en esta materia.

 

La Agencia de Ecología Urbana del Eixo Atlántico se marcó como objetivo la realización de un informe de sostenibilidad que aspira a contribuir al análisis de la situación de la eurorregión Galicia-Norte de Portugal desde la perspectiva del desarrollo sostenible, comparándola con España, Portugal y Europa. El informe se basa en una batería de indicadores cuantitativos que ilustran sobre el estado de variables relevantes para la sostenibilidad como el metabolismo urbano (residuos, agua y energía...), la movilidad (consumo, emisiones...), y la cohesión social (estructura demográfica, nivel de instrucción...). El informe se sustenta conceptualmente en el Modelo Territorial de Sostenibilidad del Noroeste Peninsular propuesto por la Agencia de Ecología Urbana del Eixo Atlántico. Este modelo se apoya en principios como la minimización del consumo de energía y, en última instancia, la autosuficiencia energética, la neutralización de las emisiones de gases de efecto invernadero, la gestión sostenible de la dispersión de la población, la moderación de la transformación de nuevo suelo, la conservación de la funcionalidad del ciclo hídrico, la progresiva desmaterialización de los procesos productivos y la conservación de la biodiversidad y del paisaje. Para ello se asienta en dos ejes centrales: eficiencia ambiental (capacidad de los ciclos de materiales y energía de mantener el metabolismo del territorio y, al mismo tiempo, la mínima perturbación de los ecosistemas, buscando una relación de la gestión y de la ordenación territorial orientada a conseguir la máxima eficiencia en el uso de los recursos) y la cohesión social (garantía de la igualdad de oportunidades individuales que contribuyan al desarrollo de una comunidad con identidad compartida). El informe define 26 indicadores agrupados en cinco ejes temáticos: cambio climático y energía limpia; transportes; conservación y gestión de los recursos naturales; ordenación del territorio y marco social, a su vez estructurados en ocho áreas temáticas: demografía; renta; educación; metabolismo urbano; emisiones atmosféricas; movilidad; usos del suelo y ordenación del territorio, y biodiversidad.

 

Además de la mejora del acceso a la información sobre la sostenibilidad de la eurorregión, la batería de indicadores establecidos constituyen una herramienta de evaluación y análisis del grado de cumplimiento de los objetivos estratégicos definidos en los diferentes instrumentos estratégicos regionales que persiguen el desarrollo sostenible de la euroregión.